Quienes aman al libro como a sí mismo y respetan los libros de los demás suelen llamarse -ya que por consecuencia coleccionan libros de valor literario, material, histórico o personal- bibliómanos. Uno de ellos, Lamberto Palmar, desde Valencia, España, comparte con el mundo su colección de libros antiguos.

En su blog Mis libros antiguos muestra fotografías de libros sepia (como la estética del blog), con papel resquebrajado y el rastro de cientos de dedos y ojos e historias en cada página. Acompaña a cada texto un comentario sobre el mismo, relacionado a la obra en sí, como a la fecha de publicación y la forma en que ha llegado a sus manos.

Ojalá se multipliquen este tipo de iniciativas y nos permitan centralizar (quizá armando un anillo de blogs) el patrimonio cultural de las reliquias en papel.