Sobre soportes hay mucho para hablar. En los últimos tiempos han aparecido alternativas al papel, algunas exitosas, otras no tanto. Es común editar títulos que se comercialicen o se distribuyan en documentos digitales (los formatos PDF y LIT, de Adobe Acrobat y de Microsoft Reader respectivamente, son los más populares). Aunque también empezamos a encontrar en formato Flash (se ven en una página web y normalmente con efectos, como vuelta de página), y nunca dejaron de acompañarnos los libros en formato HTML (una simple página web). También, como hemos comentado anteriormente, se puede recibir un libro por e-mail, para leerlo de a poco.

Si de leer sin estar sentado frente a la computadora se trata, hay varias alternativas. Una es utilizar un dispositivo móvil (computadora de mano, o Handheld, como “HP Ipaq” o las famosas “Palm”). Otra es adquirir un equipo específico para lectura de libros, como el Book Reader comercializado por Amazon (tienda en la que podemos comprar los libros para leer con el Reader, que lo podemos llevar a todos lados). Estas alternativas, por el momento, tienen un tímido crecimiento (yo leo libros en una HP Ipaq, una computadora de 10 x 4 cm), aunque esto podría cambiar si lo que está sucediendo en Japón se extiende a todo el mundo: leer libros por celular.

La idea suena fantástica. Con casi tantos celulares como humanos en la tierra, el mercado se hace tentador. Pero, ¿leeríamos con igual atención un texto en un celular que en un libro impreso o en otro medio? Si se trata de literatura escrita específicamente para este medio, ¿se centrará más en el impacto de acciones cortas que en la profundidad de la historia? Hay muchas preguntas más para realizarse. Pero quizá nos convenga enterarnos un poco, como va esta experiencia, que sucede con los primeros títulos que se están vendiendo, y estar atentos; no sea que nuestro autor favorito nos llame por teléfono.

Artículo de Rodrigo Fresán, La novela celular